Jardín botánico del bosque de flores.

Seguimos las madres recorriendo la isla. Ayer estuvimos en el extremo norte y la costa atlántica, disfrutando del impresionante océano. Ahora queremos sumergirnos en la vegetación exuberante del Flower Forest Botanical Garden, en el este, en la parroquia de Saint Joseph.


Este jardín tan impresionante está cerca del mar. Es una antigua plantación de caña de azúcar transformada en un hermoso y cuidado jardín de 2 hectáreas. Afinando mi atención, me adentro en un refugio de senderos con multitud de flores, descubro orquídeas trepando por los troncos, se fuga mi vista a una enorme altura de árboles recortando el cielo.




Me aparto de voces humanas para escuchar los cantos de pájaros, el aire susurrando entre inmensas hojas, mis propias pisadas en la tierra blanda. Siento la humedad en la piel, respirando aromas que se entremezclan conforme camino.

Variados rincones con bancos de madera, esculturas de cerámica y macetas con plantas invitan al reposo y la contemplación. ¡Qué paz!





En un recodo se abre una ventana verde al valle que se desliza hasta el mar.

Vistas tropicales y una flora espectacular me sorprenden y sobrecogen. Camino despacio y silenciosa con cierta reverencia y gran admiración ante tanta belleza natural. Sensaciones y emociones positivas inyectadas en mis venas verdes, una respiración azul me dilata tanto que mi cuerpo parece desaparecer. Me fundo con el entorno natural, este hogar humano tan ancestral.



Cuando termino el paseo me siento muy reconfortada, física y anímicamente. Ha sido un chute de belleza para todos mis sentidos. Un sentimiento de gratitud inmenso por este amor a la naturaleza.