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	<title>Valle de Lecrín archivos - Mar Hevia</title>
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		<title>Vida que florece, fuerte y frágil</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mar Morales Hevia]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Feb 2022 13:52:49 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>El contacto con la naturaleza es una fuente de salud, bienestar y felicidad. Nos hace sentir bien por conexión vital y sentimiento de pertenencia. Yo, además, añado el chute de...</p>
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<p><strong>El contacto con la naturaleza es una fuente de salud, bienestar y felicida</strong>d. Nos hace sentir bien por <strong>conexión vital</strong> y <strong>sentimiento de pertenencia</strong>.  Yo, además, añado el<strong> chute de belleza.</strong></p>



<p>Pasar dos días en el <strong>Valle de Lecrín </strong>(que significa <em><strong>Valle de la alegría</strong></em>) me revitaliza e inspira para crear la sesión práctica que voy a impartir en el taller de esta semana, cuyo título genérico es <strong>VIDA+</strong>. <strong>Trabajar en lo que suma para llenar de vida los años.</strong></p>



<p>Con los aislamientos a causa de la <strong>pandemia COVID-19</strong>, el <strong>encierro</strong> me puso más en valor -si cabe (junto con el contacto humano)- el <strong>imperioso anhelo de salir a la naturalez</strong>a. Creo que eso nos ha ocurrido a muchas personas. Así, disfruto de <strong>la felicidad elemental de existir.</strong> Coincido con la <strong>psicología evolucionista</strong> <strong>y ambiental</strong> en que es una <strong>necesidad humana básica</strong>. Encuentro en la naturaleza un <strong>espacio restaurador,</strong> que me sustenta y nutre en el más amplio sentido. Una gran energía sanadora que me gustaría difundir y contagiar con palabras y propuestas.</p>



<p>He terminado de podar y doy un buen paseo viendo florecer los almendros. Hago fotografías para captar toda esa belleza, me gustaría saber pintar. Cuando vuelvo a casa, me recreo en el libro del psiquiatra <strong>Christophe André<em>, El arte de la felicidad,</em></strong> En él, su predilección por lo íntimo y el interés por la psicología de las emociones, le lleva a la pintura. Reflexiona y medita a partir de veinticinco obras que encarnan los rostros, formas y gestos de la felicidad. A modo de lecciones que proponen avanzar en el camino que conduce a una vida más feliz. Un camino que se puede aprender.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="741" height="593" src="https://marhevia.com/wp-content/uploads/2022/02/Almendro-en-flor-1.jpg" alt="" class="wp-image-4435" srcset="https://marhevia.com/wp-content/uploads/2022/02/Almendro-en-flor-1.jpg 741w, https://marhevia.com/wp-content/uploads/2022/02/Almendro-en-flor-1-300x240.jpg 300w" sizes="(max-width: 741px) 100vw, 741px" /></figure>



<p>Elige el cuadro de<strong> Van Gogh<em>, Rama de almendro en flor </em></strong>(1890) “como <strong>una eclosión de las alegrías humanas</strong>: <strong>la fragilidad y la fuerza, el arraigo en la vida y el impulso hacia la trascendencia.</strong> El pintor deja de lado los sufrimientos y el caos (víctima de un gran malestar psíquico, lo pinta estando refugiado en un sanatorio), y en un impulso hacia el firmamento, recorta los pétalos en el azul del cielo. Pinta ese cuadro para su sobrino recién nacido, todo un regalo de vida, una oda a la naturaleza con admiración y emoción sublimes.</p>



<p><strong>Estas alegrías nacientes que florecen son las más importantes, pero también las más vulnerables.</strong> Nada más fácil que pisotearlas o descuidarlas. Esa pintura nos abre los ojos a su belleza, su fragilidad. Y, también, a lo absolutamente necesarias que resultan para nuestra existencia.”</p>



<p>Me he sentido feliz caminando entre los almendros en flor, siguiendo esas indicaciones del autor que hago propias en mi vida cotidiana. <strong>Detenerme, callar; observar, escuchar, respirar. Admirar. Acoger las alegrías que están naciendo. Esforzarme tranquilamente para percibirlas donde quiera que se encuentren.</strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Ahora toca podar</strong></h2>



<p></p>



<p>Enero ha sido tiempo de poda. Con decisión, buenas herramientas y cuidado he ido quitado lo que sobraba de rosales,  naranjos y plantas trepadoras porque son una sobrecarga extendiéndose demasiado por donde yo no quería. . Luego, la sabiduría de la Naturaleza hará el resto. En pocas semanas  brotará todo lo nuevo con gran fuerza. </p>



<p><strong>Un árbol que se autodesarrolla se va expandiendo</strong>. Pero aparecen brotes y ramas que complican su crecimiento armónico. Entonces, es necesario podar.<strong> La</strong> <strong>decisión de desprendernos de aquello que impide nuestra evolución</strong> es <strong>dolorosa</strong>, solemos acostumbrarnos a las cadenas invisibles que detienen nuestro paso. Una mente negligente acumula dificultades y no las resuelve. Una mente diligente disuelve los problemas y libera energía de acción directa.</p>



<p>Esta labor de poda en nuestro<strong> jardín interior</strong> la podemos utilizar tanto para nuestro crecimiento personal como para que salga adelante un proyecto: trabajos, relaciones, ideas, sueños…</p>



<p>Si miramos dentro y prestamos atención, podemos <strong>escuchar</strong> <strong>conversaciones con nosotros mismos:</strong> lo que nos decimos que nos<strong> bloquea</strong> o lo que nos <strong>impulsa</strong> a caminar, a seguir adelante en la dirección que queremos. Porque es importante saber adónde vamos. La <strong>dirección</strong> valiosa en la que nos guiamos por nuestros <strong>valores</strong>. De lo contrario, <strong>podemos encontrarnos en otro lugar y no darnos cuenta.</strong> Y entonces  sorprendemos preguntándonos <em>¿cómo he podido llegar hasta aquí, qué hago en este lugar, haciendo esto, con estas personas?</em> Puedo descubrir que este no es <strong>mi sitio</strong>, no es mi <strong>terreno</strong>. Entonces, quizá digamos <em>“necesito espacio</em>” ¿Pero sabes qué <strong>espacio</strong> realmente es el que <strong>necesitas</strong>, cuál es el lugar en el que quieres <strong>estar</strong> y <strong>ser</strong> tú mismo?</p>



<p><strong>El darnos cuenta nos libera para vivir.</strong></p>



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<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:50%">
<p>¿Qué me impide avanzar ahora, que me sobra y necesito quitar?</p>
</div>



<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:50%">
<p>¿Cómo voy a estimularme, motivarme, para ir en la dirección que quiero y necesito?</p>
</div>
</div>



<p>Es posible que en tu vida hayas experimentado ya alguna poda dolorosa y sepas cuál ha sido la más significativa. En la naturaleza, las ramas brotan de las raíces. Te propongo <strong>observar las raíces de tu árbol del sufrimiento inútil.</strong> Invierte el dibujo y decide qué podas son necesarias. Quizá hipercrítica, perfeccionismo, indecisión, inseguridad, angustia, miedo, rutina, pereza…<strong>Indaga sobre ello con atención, amabilidad y curiosidad sin juicios.</strong></p>



<p>Te sugiero un trabajo personal tanto podando<strong> ramas </strong>como yendo a las <strong>raíces</strong>. Así del sufrimiento como de la felicidad</p>



<p>.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="371" height="360" src="https://marhevia.com/wp-content/uploads/2022/02/image-2.png" alt="" class="wp-image-4436" srcset="https://marhevia.com/wp-content/uploads/2022/02/image-2.png 371w, https://marhevia.com/wp-content/uploads/2022/02/image-2-300x291.png 300w" sizes="(max-width: 371px) 100vw, 371px" /><figcaption>Anota en las ramas cuáles necesitas podar. Observa su correspondencia con las raíces.</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Propuesta</strong></h2>



<p>En el prólogo del libro <em><strong>El darse cuenta. Sentir, imaginar y vivenciar</strong></em>, se dice de su autor <strong>John O. Stevens</strong> que “Tiene<strong> la paciencia de quien cultiva una planta: no apura, no retrocede, poda (frustra) lo suficiente, estimula (abona) lo justo. Sigue el proceso de crecer</strong>”. Esto orienta todo un trabajo psicológico de cultivo personal.</p>



<p>El ejercicio de visualización de Stevens  <em><strong>Identificación con el rosal</strong></em> es el que elijo para esta sesión del taller. Fue uno de los más reveladores cuando hice mi formación gestáltica hace más de veinte años; y aún me sigue inspirando. Se va experimentando sobre los siguientes aspectos:</p>



<ol class="wp-block-list" type="a"><li><em>¿Qué tipo de rosal eres? </em></li><li><em>¿Dónde estás creciendo?</em></li><li><em>¿Cómo son tus raíces?</em></li><li><em>¿En qué tipo de suelo estás enraizado? Ve si puedes ver tus raíces creciendo en la tierra</em></li><li><em>¿Cómo son tu tronco y tus ramas?</em></li><li><em>Descubre todos los detalles de ser este rosal</em></li><li><em>¿Cómo te sientes siendo este rosal?</em></li><li><em>¿Cómo son los alrededores?</em></li><li><em>¿Cómo es tu vida siendo este rosal?</em></li><li><em> ¿Qué experimentas y qué sucede cuando cambian las estaciones? Continúa descubriendo aún más detalles de tu vida siendo este rosal. ¿Cómo sientes tu vida y qué te sucede?</em></li></ol>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Más de huertos y jardines</strong></h2>



<p>Estoy leyendo el libro de <strong>Luis Landero <em>El huerto de Emerson</em></strong>. Su título lo toma de la filosofía del escritor, filósofo y poeta norteamericano <strong>Ralf Waldon Emerson,</strong> que propone <strong>contentarse con lo que por naturaleza nos ha sido dado y sacar de ahí los más frutos posibles que contenga.</strong></p>



<p>Sumo también la poesía a las meditaciones de mi alma de jardinera. Versos de <strong>Antonio Machado</strong>. Otro soplo de vida.</p>



<p><strong>Llamó a mi corazón, un claro día</strong></p>



<p><em>Llamó a mi corazón, un claro día,</em></p>



<p><em>con un perfume de jazmín, el viento.</em></p>



<p><em>-A cambio de este aroma,</em></p>



<p><em>todo el aroma de tus rosas quiero.</em></p>



<p><em>-No tengo rosas; flores</em></p>



<p><em>en mi jardín no hay ya, todas han muerto.</em></p>



<p><em>Me llevaré los llantos de las fuentes,</em></p>



<p><em>las hojas amarillas y los mustios pétalos.</em></p>



<p><em>Y el viento huyó&#8230; Mi corazón sangraba&#8230;</em></p>



<p><em>Alma, ¿qué has hecho de tu pobre huerto?</em></p>
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