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	<title>gestionar emociones archivos - Mar Hevia</title>
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		<title>EXPLORANDO EMOCIONES DOLOROSAS</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mar Morales Hevia]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 04 Dec 2021 19:28:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Vida+]]></category>
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		<category><![CDATA[emociones dolorosas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La vida nos trae situaciones difíciles. Y manejarnos bien con las emociones dolorosas es también un camino hacia el bienestar personal que puede ahorrarnos bastante sufrimiento. La emoción solo es...</p>
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<h3 class="has-text-align-center wp-block-heading"><strong><em>La vida nos trae situaciones difíciles. Y manejarnos bien con las emociones dolorosas es también un camino hacia el bienestar personal que puede ahorrarnos bastante sufrimiento.</em></strong></h3>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La emoción solo es el mensajero</strong></h2>



<p class="has-drop-cap">Actualmente, los servicios de mensajería están en auge. Y a muchos de nosotros nos resulta familiar recibir un paquete en casa. Llaman a la puerta, recibimos al mensajero que pronto se va. No creo que acumulemos los paquetes sin abrir. Pues algo así es la tarea de prestar atención y abrir la puerta a las emociones. No somos ni el mensajero ni el paquete ¿verdad? Somos el destinatario. Podemos entonces entender lo que es recibir y hacer espacio a nuestras emociones.</p>



<p><strong>Experimentamos emociones y pensamientos, pero no somos esas emociones y pensamientos.</strong> Fusionarnos con ellos nos confunde y hace sufrir. Cuando hacemos una práctica de observación atenta a nuestro interior, sin engancharnos con emociones, pensamientos o impulsos, sintiendo la respiración y el cuerpo, creamos cierta distancia para desapegarnos. Y observamos con más claridad y calma. Luego, más conscientes, decidimos qué hacer. Aunque en ocasiones, no es necesario hacer nada.</p>



<p><strong>Las emociones son un aviso,</strong> una llave para que abras una cerradura y entres a esa habitación en donde encontrarás qué hay en tu vida en este momento. La emoción te está dando un toque de aviso; quizá suave, quizá a golpes para que lo puedas oír y atiendas a la llamada. Hay <strong>algo importante en tu vida que reclama tu atención y que puede moverte hacia la acción.</strong></p>



<p><em>¿Lo oyes?</em></p>



<p>No lo dejes como ruido de fondo. Porque <strong>solo cuando escuchas te das cuenta y respondes</strong> (te haces responsable), no reaccionas impulsivamente, con poca consciencia. Para eso, se requiere una pausa y un llevar la mirada adentro, una tarea introspectiva para conectar contigo misma, contigo mismo. Para conocer, para resolver o aceptar. Estamos en ese primer paso.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Permiso para tocar</strong></h2>



<p>Hoy, nuestra sesión de exploración ha girado en torno a contactar con las emociones dolorosas.<strong> Dejarnos tocar el corazón.</strong> Cada persona ha elegido una situación actual o reciente -de mediana intensidad- que le está haciendo sufrir. He preguntado cómo se llevan con esas emociones, cómo se relacionan con ellas y qué hacen. Si te sirve a ti también la pregunta, explora si te ocurre algo de esto:</p>



<ul class="wp-block-list"><li><strong>No solemos ser muy conscientes</strong> de ellas.</li><li><strong>No nos gustan, las negamos o rechazamos, nos resistimos</strong> queremos que sea de otra manera. Evitamos las experiencias que nos desagradan.</li><li>Nos lanzamos a <strong>evadirnos o distraernos</strong>, con lo que sea, para “desconectar”. O a “consolarnos” con la comida, bebida, compras…</li><li><strong>No nos tenemos en cuenta ni nos cuidamos</strong>; incluso nos tratamos mal (juicios, autorreproches, castigos…) o echamos la culpa a las situaciones externas, los demás, nos enredamos buscando razones, analizamos…</li></ul>



<p>Sugiero una gestión emocional:</p>



<ul class="wp-block-list"><li>Me hago  <strong>consciente de las emociones</strong> que estoy viviendo o reviviendo. Y les hago un <strong>espacio </strong>más amplio.</li><li><strong>Me abro a esa experiencia con aceptación</strong>, sin resistirme a lo que aparece (ya está ahí). Porque lo que se resiste, persiste. Localizar en el cuerpo la emoción y ponerle nombre nos facilita gestionarla.</li><li><strong>Acojo la experiencia dolorosa con atención amable y cariñosa</strong>. Precisamente porque lo estoy pasando mal, me trato bien.</li><li><strong>Escucho el mensaje</strong> que pueda traerme esa emoción o emociones asociadas.</li></ul>



<p>Cuando nos relacionamos de esta forma con las emociones dolorosas o difíciles, <strong>sigue habiendo dolor pero disminuye mucho el sufrimiento.</strong> Es posible que también sea necesario cambiar algunas de nuestras creencias, replantear relaciones, utilizar estrategias de resolución de problemas o de otro tipo para afrontar las situaciones que tanto nos alteran. Pero si al menos podemo<strong>s autorregular nuestras emociones</strong> en el momento en que surgen (pueden bastar unos minutos) estaremos allanado el camino hacia la salud y el bienestar, aún en medio de las tempestades.</p>



<p>Abre el mensaje. Quizá te oriente hacia un <em>sentimiento:</em> la esperanza, o una <em>necesidad</em>: seguridad. Quizá te lleve a un <em>proceso</em>: el duelo. O te dirija hacia una <em>decisión</em>: cómo vivir tu vida ahora.</p>



<p>Estos son algunos de los paquetes que hemos abierto en la sesión de hoy. Me siento agradecida por la confianza compartida. Espero que tú también te decidas a abrir ese paquete que te han traído.</p>



<p>Escucha los susurros de tu cuerpo o las voces de tus pensamientos. Y con lo que aparezca, sigue adelante. Orienta tu brújula, comienza el camino…Buen viaje, atrévete a una soledad creativa y encuentra compañía de vez en cuando.</p>



<p>Permite que te resuene la vida</p>
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